Abuso verbal, el maltrato sutil

A veces es difícil darnos cuenta cuando estamos viviendo maltrato o abuso verbal o psicológico. Más fácil sería identificar el abuso físico y, aunque a veces también resulta difuso, el abuso sexual.

Sin entrar mucho más en el tema del abuso sexual, ya que este artículo está dedicado al abuso que llamamos verbal, quiero añadir un apunte: las amenazas, los enfados y las recriminaciones, cuando la pareja se niega a tener relaciones sexuales, porque en ese momento no siente el deseo, también son una manera de ejercer violencia sexual.

A menudo esta actitud del hombre está muy normalizada y justificada (con palabras como “es normal, los hombres tienen más deseo que las mujeres”, o “soy su mujer y lo he de satisfacer). Esta justificación es totalmente errónea. Hacer el amor es una muestra de cariño, de respeto, un deseo de compartir intimidad a través de un acto de escucha mutua. Si se transforma en un impulso que mi pareja tiene que satisfacer sin tener en cuenta su necesidad, entonces no es un acto de amor, más bien un acto de egoísmo.

Por otra parte la violencia física va dirigida al cuerpo, es algo que sentimos en nuestra piel a nivel sensitivo, por eso es fácil distinguir. A menudo, nos deja una huella, una marca. Pero, como bien dice Pamela Palenciano en su monólogo “No solo duelen los golpes”, muy interesante y que recomiendo (colgado en la plataforma Youtube), hay algo que duele mucho más que los golpes. Y son las palabras. Porque las palabras van calando dentro, poco a poco, van dañando de forma sutil, persistente, día a día y momento a momento. Y aunque nuestra estructura sea fuerte, este goteo constante va dejando su huella.

El abuso verbal se hace a veces imperceptible por su forma, por la manera en que se emite. A veces camuflado en lo que es una broma… palabras “sin importancia”… A lo que sigue, un “eres muy sensible” o “todo te lo tomas mal” o “no se te puede decir nada” o “era solo una broma”

Cómo distinguir si estamos viviendo abuso verbal

  • Sientes miedo, inseguridad aunque no recibas gritos.

La persona que comete el abuso, tiende a manipular y hacer dudar. A menudo puedes sentir miedo, preocupación por cómo la persona va a reaccionar si haces algo de una determinada manera o si no lo haces. Sientes inseguridad y te preguntas cómo será su reacción. Intentas cuidar qué decir, o cómo hacer para que no se moleste.

  • Te culpan de todo.

El abuso verbal va calando y la confianza que tienes en ti va disminuyendo. Puedes identificarlo porque cuando estás con esa persona en concreto o desde que estás con ella, esta falta de confianza se ha ido apoderando de ti. Si miras atrás, y observas la persona que eras o cómo te relacionabas anteriormente, qué hacías antes de estar con esa persona o cuáles eran tus deseos, te das cuenta de que algo en ti ha cambiado.

Lo normal es que en una pareja te sientas reforzada y valorada, en este caso sucede lo contrario.

  • No eres suficiente, nada de lo que haces es suficiente.

Intentas hacer las cosas lo mejor que puedes, te esfuerzas por dar lo mejor de ti, buscando una mirada de aprobación, de valoración… pero nunca es suficiente. La persona que abusa, a través de comentarios desvalorizantes y críticas o simplemente, a través de la ausencia de comentarios positivos, deja tu esfuerzo tirado por tierra.

Este esfuerzo viene por la búsqueda de un reconocimiento que la persona abusadora no da, se busca una mirada que no se recibe… una mirada de aprobación constante. La búsqueda de esa mirada es parte del “porqué me quedo pegada a esta relación” Es una búsqueda del reconocimiento; pero en este caso, de un reconocimiento que nunca llega, que nos atrapa como en una tela de araña.

La persona abusadora usa sus herramientas para atrapar a su víctima en este juego, donde se posiciona en un rango superior, y de alguna manera siente que tiene poder. Son personas con una autoestima baja y mucha inseguridad y es una manera de suplir sus carencias

  • Tienes sentimiento de ambivalencia.

Hay una parte tuya que desea acercarte y estar con él pero hay otra que sientes que no acabas de estar bien, que quieres alejarte, que cuando estás con otras personas, con amigas o familia sientes amplitud en tu interior… como si pudieras respirar mejor.

Sientes que deseas estar con esa persona pero tienes sentimientos de malestar constante, tristeza, enfado… Puede ser que no entiendas muy bien o no identifiques qué está pasando, pero hay algo que no acaba de hacerte sentir feliz en su compañía.

Si identificas estos síntomas en tu relación de pareja, puede que estés viviendo abusos verbales o psicológicos. Busca algún profesional formado en perspectiva de género para que te acompañe y te ayude a identificar y revalorar tu relación.

Isabel M Chueco Ruiz

Psicóloga i terapeuta

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