El miedo en los niños

feliç sense por

Cuando un niño nos presenta sus miedos, los adultos reaccionamos según nuestro propio modelo de gestión del miedo, es decir, reaccionamos conforme a cómo nosotros hemos vivido, elaborado y gestionado nuestro miedo con anterioridad. De ahí que la situación pueda despertarnos rechazo o evitación, ira, compasión o incluso miedo.

Es muy importante ser conscientes de los mensajes que desde pequeños, le transmitimos al niño. No debemos negar el miedo, pues es una emoción más que necesita ser escuchada; tampoco minimizarlo, fomentarlo o culpabilizar al niño por ello.

Cuando buscamos figuras como amenazas a su comportamiento, le estamos perjudicando a la hora de que aprenda a manejar su miedo y pueden generarse otros otros sentimientos com la culpabilidad o baja autoestima. Por ejemplo: “si no te portas bien, vendrá el hombre del saco y te llevará”, “te encerraré n el cuarto oscuro”, “de dejaré solo aquí y no me verá más”, “si no te portas bien, mamá te dejará de querer”, “vendrá la bruja mala y te cogerá”.

¿Cómo podemos los adultos ayudar a los niños a superar sus miedos? Observando, escuchando, acompañando, dando apoyo y validando sus sentimientos. No ayuda el minimizarlos, quitarle importancia o ignorarlos. Un recurso sería encuadrar en el contexto adecuado a los personajes que le pueden suscitar miedo: por ejemplo, brujas, monstruos, fantasmas, los “malos”, pertenecen a cuentos y películas y es ahí donde los ubicamos. Si el miedo se despierta por las noches, podemos acompañarlo en el momento de ir a la cama y examinar junto a él la estancia.

Cuando acompañamos al niño en su miedo, le ayudamos a que lo pueda ir trabajando. Lo más importante es crear un vínculo seguro como elemento de contención en los momentos más difíciles y respetar su propio ritmo para superar los miedos propios de cada etapa de su desarrollo.

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