Las rabietas

Las rabietas en los niños suelen comenzar entre primer año y el año y medio. Empeoran entre los dos y los tres y van disminuyendo hasta los cuatro años, y se deben casi siempre al hambre y/o al cansancio.

Qué podemos hacer cuando surgen:

  • Abrazos, contacto físico. Sus hormonas del estrés están en plena acción y al igual que nosotros, los mayores, el contacto físico en momentos de crisis, nos ayuda.
  • Si no quiere que lo toques ni abraces, te apartas, pero que te siga viendo.
  • Ignora la rabieta, pero no al niño. Sigue haciendo la actividad con él, ignorando su llanto, por ejemplo, cantando una canción.
  • Busca conductas positivas incompatibles con el llanto: que te ayude a preparar una actividad que haréis juntos.
  • Comunícale que solo puedes entenderlo si habla en un tono normal, sin gritos ni llantos. Así no sabes lo que quiere.
  • Si lo llevas al rincón, quédate dentro de su campo de visión, y mantén la calma. Nos podemos ayudar de la respiración abdominal en el caso de que sea una herramienta integrada en nuestra rutina. Si no es así, será más difícil acordarnos de ella en este momento. Es importante no responder con enfado.
  • Dile que “no se podrá mover de allí hasta que esté tranquilo”.
  • Ayúdale a aprender a autorregular sus emociones: “Pues si estás enfadado, avísame cuando se te pase”. Aléjate un poco de él, pero que te siga viendo.
  • Dale explicaciones cortas. En estos momentos, razonar no sirve porque su “cerebro emocional” está activado al máximo y deja totalmente fuera de juego al “cerebro racional”.
  • No habléis de la rabieta cuando termine. NO frases como “A ver si hoy no te enfadas”.
  • Utiliza frases en positivo. En vez de una frase con un NO, utiliza dos frases con SI. Es fácil decir “ No pintes en la pared!!”, cuando ves a tu hijo en plena acción. Hay momentos en los que la frase con el “NO”, ya le hemos dicho. En estos casos, recuerda añadir: “Pinta en esta hoja en blanco, pinta en esta cartulina de colores” Cuando le negamos algo, les ayudamos al darles otras opciones. Si podemos evitar la frase en negativo, mucho mejor! A veces, el hecho de decir lo que no se puede hacer, puede resultar un imán para que nuestros hijos se sientan atraídos por ello. ; ))

Es muy importante que durante los primeros años de vida le dejemos claro a nuestro hijo que “siempre estaremos con él, le vamos a querer y a cuidar, aunque a veces no nos guste lo que hace”. Esto ayudará a que nuestro hijo crezca como una persona segura, independiente y con alta autoestima.

2 Comentarios

  1. Antonio says:

    Nunca olvidare la noche que tuve que calmar a mi sobrino. Su actitud era llantina total, la mía, intentaba explicarle que por llorar no se solucionaba su problema, que era que su mamá no estaba. Al final mi pareja lo calmó, no se como, yo pasé 8 kilos y ellos dos durmieron en la camita y yo en el sofá. Es cuestión de tener mucha mano. Yo no la tengo y snte una rabieta, solo me san ganas de dejarlo ahí hasta que se canse.

    • Isabel M Chueco Ruiz says:

      Cuando los niños están en plena emoción, ya sea llanto, enfando o miedo, tienen bloqueado el cerebro racional, no es posible calmarlos a través de la razón. Esto también nos pasa a los adultos. Por ejemplo, cuando estás enfadado con tu pareja, en medio de la situación de gritos o llantos, difícilmente vas a escuchar lo que el otro te dice. Por eso necesitamos comunicarnos desde lo emocional. En esta situación, sería por ejemplo, abrazarle y acogerlo con cariño, para que se calme, decirle que tú también tienes ganas de llegar y ver a su mamá, y que es normal que esté asustado, pero que tú estás con él y no le va a pasar nada,que juntos váis de camino para encontraros con ella.

      Espero que te pueda servir.

      Un abrazo!

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