Rompiendo moldes

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El modelo de familia que prima en nuestra sociedad hoy en día refuerza y valora el “hacer y el tener” por encima del “ser”. Este modelo de crianza está influenciado a su vez por el modelo socio-económico en el que estamos inmersos, donde se valora a la persona por sus logros, por lo que consigue alcanzar.

El espacio y la atención que el niño necesita donde expresar sus sentimientos y necesidades, tales como miedos, carencias o alegrías, el espacio donde compartir experiencias y darle valor a su persona, rara vez es tenido en consideración cuando el “modelo ejecutor” se impone ante los ojos de los adultos. Esto da lugar a que los niños tengan dificultades en su crecimiento y desarrollo posterior como adultos sanos.

Así, encontramos casos de niños con dificultades a nivel de actividad motriz, como la hiperkinesia, caracterizada por distractibilidad, la desinhibición, la impulsividad, la hiperactividad y los cambios bruscos de humor); también aparecen problemas por déficit de atención, por falta de iniciativa o energía o para actuar, lo que llamamos abulia, problemas por el abandono de sí y la agresividad. Cuando el modelo de crianza persiste a lo largo de los años el niño crece y aparece la personalidad que llamamos tipo “performante”, “exitoso”, “ejecutor”, donde “el hacer sustituye al ser”. La actividad compulsiva de estas personas está sujeta a conseguir muy poca satisfacción. Esto genera una sensación de vacío que a su vez, se intenta llenar desde la hiperactividad frenética, la agresión, el aislamiento o las adicciones.

Recapacitemos: ¿es éste el modelo de crianza que queremos para nuestros hijos? Hoy en día es fácil dejarnos arrastrar por la actividad y el ritmo de vida acelerado que llevamos. Con este escrito, hago una llamada a poner conciencia en éste hecho y buscar el espacio necesario donde brindarles a nuestros hijos la oportunidad de tener un lugar de calma, de escucha y de validación, un espacio donde ser persona, con todo lo que eso conlleva, prevalezca por encima de todo lo demás.

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