TDAH

CabaceraFamily

Quiero dedicar este artículo al TDAH pues me parece importante hacer una revisón el uso que se está haciendo hoy en día de este diagnóstico.

Los estudios realizados sobre el TDAH en España demuestran que, en relación a otros países, está habiendo un sobrediagnóstico de esta llamada psicopatología, sobre todo en niños, en relación a otros países.

Este término ha tenido su evolución a lo largo de los años, en los cuáles, se ha intentado englobar un conjunto de síntomas que correspondieran a una etiología, para poder atender a un tratamiento concreto. Se habló de hiperactividad como déficit de control moral, síndrome la impulsividad orgánica, disfunción cerebral mínima… hasta que hoy en día, la definición TDAH corresponde trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Las investigaciones a lo largo del tiempo no han encontrado ningún marcador biológico de permita diagnosticar el TDAH, por lo que las opiniones entre los profesionales se han dividido, y cada vez más, se están cuidando la intervención desde un modelo educativo y de sociedad frente al modelo farmacológico.

En España hay una tendencia generalizada a recetar medicación a niños con TDAH y la UNICEF ha recomendado realizar un análisis para poder proporcionar a padres y maestros el acceso a tratamientos y medidas educativas y psicológicas determinantes a la hora de intervenir y frenar el uso de los psicofármacos. Plantean que se utilicen de forma excepcional, debido a los efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos.

Las tasas de sopechas por reacciones adversas a estos psicofármacos están en alza. Entre ellas, encontrarmos alucinaciones con el metilfenidato (España se encuentra entre los primeros consumidores mundiales de este fármaco) y casos de ideas suicidas y alteraciones hormonales graves, debidos a la atomoxetina. La Agencia Vasca de Tecnologías Sanitarias Osteba pone en entredicho la existencia de la hiperactividad como enfermedad y alerta del uso de los psicoestimulantes, teniendo en cuenta que la mayoría de las guías de práctica clínica del TDAH, especialmente las españolas, están financiadas por la industria que fabrica y comercializa la medicación. A estas opiniones se unen las de Allen Frances, psiquiatra y presidente del grupo de trabajo de DSM-IV, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales utilizado a nivel mundial, quien nos habla del “afán de las farmacéuticas por encontrar un nuevo trastono y convertirlo en moda”

El creador del déficit de atención en niños, el famoso psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg nos cuenta: “ los psiquiatras infantiles deberían determinar más detalladamente las razones psicosociales que pueden conducir a problemas de conducta. ¿Hay peleas con los padres, hay problemas en la familia? Estas preguntas son importantes, pero requieren de mucho tiempo” dijo Eisenberg, quien agregó con un suspiro: “De ahí que se prescriba una píldora para ello”.

El hecho de buscar una definición a este conjunto de síntomas que definen el TDAH nos da una cierta tranquilidad: niños incapaces de mantener la atención en casa, en el aula, que no responden ante las demandas de madres y profesores, niños “excesivamente movidos”, inquietos, hipersensibles, impulsivos, desobedientes, los que no escuchan… Los padres, por fin entienden qué le sucede a su hijo, dejan de hacerse preguntas para entender su comportamiento, al igual que los profesores en el aula, que además, pueden apoyarse del psicólogo del cole a quién también le facilita una intervención más definida. Parece ser que a todos nos es más útil el hecho de diagnosticar al niño con TDAH. El único perjudicado parece ser el propio niño.

Aparte de los psicofármacos, hay otro inconveniente cuando etiquetamos, especialmente a un niño. Se refiere a la “Profecía Autocumplida”. Se refiere a cómo las creencias y expectativas que otros tienen sobre mí afectan mi comportamiento generando conductas que confirmen lo que se espera que hagamos. Del mismo modo que la confianza  produce un efecto positivo, elevando el desempeño y  estimulando la autoestima, la desconfianza provoca el efecto inverso.  ¿De qué manera nos relacionamos con nuestro hijo? ¿Cuánta confianza le estamos dando?

Para ampliar información sobre la relación del TDAH y la medicación, os remito al artículo de Marino Pérez Álvarez, psicólogo especialista en Clínica de Catedrático del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo. Os dejo aquí su artículo, donde podéis profundizar sobre el tema:
http://www.migueljara.com/2015/02/25/deficit-de-atencion-e-hiperactividad-vender-una-enfermedad-para-vender-un-farmaco/

Este enlace la muerte súbita por infarto en menores de 18 años, relacionada con la ingesta de estos fármacos:
http://www.ccdh.info/info_relacionada.php?infoId=5

Más información en este excelente vídeo de manos de Xavier Altamirano, que un día cuando era niño, fue diagnosticado de hiperactividad:
https://youtu.be/WngDB11Hcxo

Como profesional en este campo, pongo un grito en el cielo por la necesaria la revisión del sistema educativo, la intervención a nivel familiar en los casos detectados y la búsqueda de tratamientos  basados en la medicina alternativa como vías de cambio necesarias hoy en día en nuestra sociedad en relación al TDAH.

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